Ruidos rarunos 2011. (2) Ah, y el vídeo del año.

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El 3 de febrero publiqué una entrada con este vídeo. Dije con mucho atrevimiento que iba a ser una de las grabaciones del año. Sigo pensándolo y por eso lo incluyo aquí, en segunda posición de este ranking raruno de 2011. Sachiko M. y Otomo Yoshihide juegan al feedback en un jardín japonés. Nieva. Todo es quietud. Casi lo mismo que mirar un cuadro.

Japón protesta, un poco

Casi cuatro meses después del terremoto y el tsunami, la tragedia continúa. El norte japonés sigue medio en ruinas, la gente sin casa, esperando la reconstrucción. Muchos, sobre todo los ancianos, tienen la posibilidad de mudarse al sur y al interior, pero se niegan a alejarse de su lugar de nacimiento, porque nunca antes lo han hecho. Así, prefieren seguir cobijados en el polideportivo local.

Luego están la amenaza nuclear y el escándalo político. Ambos eran previsibles. La radiación se filtra en los alimentos y el agua potable, se descubre incrustada en la arena de parques infantiles, se detecta flotando en el aire de Fukushima, gotea en Tokyo si el viento sopla en la dirección equivocada. Y lo peor es que nadie sabe dónde comienza el riesgo y dónde la desinformación.

El escándalo político era también inevitable. La corrupción y el secretismo que imperan en TEPCO, la compañía eléctrica japonesa, son una fiesta constante para el periodismo. La clase política, cómplice o responsable, dimite a diario en la mejor tradición nipona. Mientras, el verdadero problema (la energía nuclear) no parece importar tanto como la divulgación de una exclusiva tras otra.

La población japonesa se ha movilizado como nunca antes lo había hecho. Las protestas callejeras se cuentan por miles y los signos de descontento son visibles en las encuestas. Es cierto que las manifestaciones son a menudo minoritarias, pero también son relativamente inauditas en una sociedad acostumbrada a mantener sus emociones en el armario.

En la calle hemos visto a músicos históricos como Yuya Uchida y Joe Yamanaka, haciendo ruido con un megáfono y una guitarra. Hace poco, The New York Times le dedicó un artículo al resurgir de la canción protesta en Japón. A menudo se trata de reinterpretaciones de temas clásicos, como el “Summertime Blues”, versión anti-nuclear de Imawano. Otras veces, son canciones propias con una letra “alternativa”. Y aun otras veces las que suenan son composiciones nuevas, hechas para la ocasión.

Los más prolíficos han sido los verbosos raperos. Los menos, claros, los músicos que viven de contratos con mega-compañías. El popular Kazuyoshi Saito grabó su sencillo “Siempre te amé” en acústico, con una letra nueva y bajo el título “Siempre fue una mentira”. Al subirlo a YouTube, su discográfica, Victor Entertainment, se encargó de silenciarlo.

Los músicos independientes lo tienen más fácil. El conocido noisician Otomo Yoshihide, natural de Fukushima, es invitado anualmente a dar una charla en la Universidad de Tokyo. Este año, la charla se centró en la necesidad de apartar a Japón de la energía nuclear. El llamado “Project FUKUSHIMA!”, con Yoshihide al frente, no cuenta con el favor de la prensa, porque no es noticia sino proyecto, pero va ganando partidarios.

La verdad es que, desde Akane Indie, no he notado demasiado movimiento. Los músicos indie, pasado el pánico de los primeros días, siguieron con su trabajo. Esto es en sí mismo positivo, pero también es un indicio de que la canción protesta es un género marginal. Marginal por definición.

Puedes seguir el descontento popular (en inglés) a través del blog http://japannukecrisis.wordpress.com/

 

En entregas posteriores, cuando me acostumbre a no estar de vacaciones, contaré cuentos de los años 60. Con un poco más de brío.

Noise 08 | Yuri Suzuki

“Una respuesta analógica al DJ digitalizado”. De eso se trata el Tocadiscos Modificado de Yuri Suzuki. La inspiración proviene de su compatriota Otomo Yoshihide, quien lleva jugando con el carraspeo del vinilo desde hace muchos años. Suzuki es músico pero más que nada es diseñador. Como tal, se mueve en contextos muy poco musicales, muy poco ruidosos: el museo de arte contemporáneo, donde las superficies son limpias y la atmósfera es pacífica; o la oficina, donde las reuniones sin propósito aparente abotargan la creatividad de los creativos; o el aula de la universidad, donde el método es la norma y no hay casi lugar para la improvisación.

Yuri Suzuki es inventor de tecnologías inútiles, juguetes que no sirven de nada pero que -como el resto de juguetes; como el resto de las artes- algún día podrían inspirar en alguien algo trascendental. Por ejemplo, este timbre:

O este “perseguidor de colores”:

http://www.yurisuzuki.com/

Por cierto, ahora estoy colaborando con el programa de radio “Sonidos de Oriente”, organizado en Colombia, cada sábado de 8 a 10 de la noche (hora peninsular española) por Colectivo Bunka. No te lo pierdas.

Noise 07: ruido invernal

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Tenía otra entrada recién publicada, que puedes ver más abajo. Dos en un día son demasiadas, creo, pero esta viene bien.  Que sirvan de lectura para el fin de semana, si te aburres.

Me doy cuenta de que en Japón hoy (3 de febrero) se  festeja el final del invierno y el principio de la primavera. Suena prematuro, pero es así. Casi coincide con el día de la marmota. En Japón lo llaman setsubun y lo celebran muy ceremoniosamente, con gula y con ayunos, con santidades e inversiones del orden de las cosas. Cosas carnavalescas.

Este vídeo, grabado hace unos días, es lo mejor que he visto en lo que va de 2011 y seguramente sea de lo mejor que vea en lo que queda de año. Cierto es que lo he cortado, porque el principio no tiene tanta calidad. Puedes ver el vídeo completo aquí.

La primera actuación es la de Sachiko M., que lleva desde 1994 jugando con los samplers. Pacífica y minimalista, una con el paisaje, se diría que está rezando. La segunda actuación es la de Otomo Yoshihide, experto en manipular tocadiscos y aquí haciendo pitar a la guitarra. La guitarra es del color de la llama que arde bajo la nieve. La nieve cae a sus pies, algodonosa.  Hipnótico. El final del invierno.

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Noise 05: el carraspeo del vinilo


No somos reaccionarios pero, como el resto de melómanos del mundo, tenemos muy sensible el resorte de la nostalgia. Además de la muerte del Walkman, de la que ya os hablamos hace unos días, este año termina con otras (malas) noticias para los amantes de lo analógico. En primer lugar, la casa japonesa Panasonic organizó sin mucha pompa el funeral de su mesa Technics. En segundo lugar, hace poco también supimos que solamente queda una fábrica de vinilos en Japón.

Siempre me ha parecido curioso que haya tantos músicos de japanoise, por ejemplo Otomo Yoshihide, que utilizan materiales más o menos tradicionales. En Europa les consideramos la vanguardia más radical, pero lo cierto es que muchos de ellos llevan treina años o más en el circuito indie. Por este motivo utilizan tocadiscos y mesas de mezclas antiguas. Aunque también lo hacen para reivindicar el carraspeo del vinilo, para expandir las posibilidades del instrumento y para crear la experiencia total del japanoise. Esta experiencia incluye, a veces, recibir una pequeña instalación en casa. Hace unas semanas me llegó el single “Electrovegetarianism” (1996) de MSBR. Venía en una caja de pizza (mediana) en cuyo interior había un disco y un trozo de madera circular con un tosco muelle en el centro, como para mantener al vinilo en su sitio.

Lyota Yagi ha llevado la exploración del vinilo y el tocadiscos a terrenos desconocidos. Lo que ha hecho en los últimos años es crear moldes de silicona de sus grabaciones favoritas, llenarlos de agua y congelarlos. Así, Yagi nos sorprende con discos de hielo, que para mayor sorpresa producen música, hasta que se derriten. También ha aprovechado la rotación del tocadiscos para convertirlo en un torno de arcilla.

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Más ruido en Akane Indie:

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