Moskitoo | Mitosis

Mitosis-Moskitoo

En Mitosis, su nuevo trabajo, Moskitoo muestra su lado más contemplativo. El estudio es el dormitorio, como lo había sido en discos anteriores, aunque ahora la pátina de soledad tiene el beneficio de la experiencia. Ya no suena solo a Casio PT-82. Sigue siendo ruido, y no contiene canciones sino libre improvisación extremadamente minimalista.  Nos adentra en eso que se llama onkyokei: una evolución de la música hacia el silencio, que en verdad es el murmullo de lo que nos rodea. La fabulosa Sachiko M (no me cansaré de pinchar este vídeo, uno de los menos populares de Akane Indie) y Otomo Yoshihide estarían en la misma liga. Todos ellos comenzaron reuniéndose una vez a la semana en Off Site, un pequeño club de Tokio, hace algunos años, y terminaron forjando su propia identidad. Es el otro extremo del japanoise, un punk de nuevo cuño, si me permiten usar la etiqueta: es una reacción primaria en contra del sistema, pues no hay dinero alrededor, a través de un educado filtro geek y con un énfasis muy particular en el diseño. Y el diseño es limpieza, lo contrario del punk original. Muy interesante, de lo más interesante que ha salido de Japón últimamente. “Suena japonés”, por mucho que los propios músicos se nieguen a reconocerlo. En resumen, casi ni se oye.

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Number Girl

Source:emimusic.jp

En el otoño de 2003 no tenía nada que hacer, así que me fui a Francia a dar clases de español. Ante la falta de empleo, exprimiendo los ahorros, acabé tomando clases de francés. Una de mis compañeras era Ryoko, japonesa, francófila, amante del impresionismo y de cualquier otro producto de la marca “Europa.”  Entonces yo hacía noche en un hostal juvenil, junto a la universidad. El sitio olía a pies cada mañana. Ryoko alquilaba un cuarto enmoquetado y limpio, en el sótano de una casa grande, que se erguía burguesamente sobre una de las colinas de Lyon. Estábamos en Lyon, por cierto.

A través de Ryoko pude conseguir un apaño similar en la misma casa. Mi habitación también parecía limpia, aunque era más pequeña y no tenía moqueta. Como los dos rozábamos la pobreza, y como en invierno en Lyon hace un frío del carajo, perdíamos las tardes en el sofá de su cuarto, escuchando música. La discoteca portátil de Ryoko incluía a The Strokes, un recopilatorio de Edith Piaf y un par de CDs japoneses. Uno de estos era Num-Heavymetallic (2002), el último disco de Number Girl, y mi primer descubrimiento del indie japonés.

Hasta esa fecha mi exposición a la cultura pop nipona había sido superficial. Sigue siéndolo, aunque ahora menos que antes. Antes conocía las imágenes de Hello Kitty y Lolita, y había visto a los imitadores de Elvis en la televisión. Por la misma fuente, sabía del frikismo general que se destila en Japón. No leía manga (ni lo leo, leo libros) aunque por supuesto sabía lo que era. En cuanto al animé, los dibujos animados nipones me resultaban familiares desde la infancia, como a cualquiera de mi edad. ¿Grupos japoneses? Pizzicato Five y casi ningún otro. Supongo que me imaginaba que serían una inocente copia de los occidentales, parecidos a los imitadores de Elvis.

Number Girl me dejaron boquiabierto. Eran todo lo que se podía pedir de un grupo: eran duros y técnicos, y mezclaban préstamos euro-americanos con formas musicales exóticas. Sobre todo, tenían actitud, no parecían estar dando siempre las gracias ni haciendo reverencias. Este lado de Japón no se ve en España, pensé. Chapurreando francés, le comuniqué mis impresiones a Ryoko, y creo que me entendió. Mi discoteca incluía a Strokes y, por el lado patrio, el Devil Come to Me de Dover y un CD de La Cabra Mecánica. Los puse en su minicadena y, según dijo, le gustaron.

En mayo de 2004 yo me fui a Londres a hacer un doctorado sobre el Amazonas (había estudiado historia,  itinerario de  antropología de América, en la Universidad Complutense) y ella consiguió un empleo como guía turística en Italia (hablaba italiano mejor que francés). Pronto, sin embargo, regresó a Japón para seguir estudiando. La música alternativa japonesa ya era  uno de mis pasatiempos favoritos. Me gustaba saber de una escena que muy poca gente conocía. Además,  cuando había conciertos, cada varias semanas, era la mejor oferta cultural de la capital inglesa, algo así como el verdadero indie, más allá de las modas y los estereotipos.

Una noche, en un ruidoso recital de Merzbow, conocí a Stefan, alemán y japanófilo.  No era la primera vez que nos veíamos y siempre íbamos solos a estos sitios; naturalmente, nos hicimos amigos-de-concierto-japonés. Luego me mudé a España y Stefan se marchó a los interminables suburbios de Londres con su novia. Así que le propuse colaborar con mi futuro blog . Empezaba un trabajo freelance, tenía tiempo libre y quería escribir en castellano, lengua que ya casi no practicaba a pesar de ser la única en la que me encuentro como en casa. Más que nada, quería escribir sobre el tema. A él le pareció una buena idea: mi japonés deja mucho (o muchísimo) que desear y él lo estudió en la universidad. Pero resulta que se nos da mejor ir juntos a los conciertos que colaborar en el ciberespacio. Desde abril o mayo, considero que este ha sido un proyecto individual.

Visitaría a Ryoko en 2005 y 2006. La primera vez en su Fukuoka natal, donde conseguí varios discos anhelados -entre ellos  uno de Number Girl-  antes de que las compras o descargas online se convirtieran en la norma, facilitando mucho las cosas. La segunda vez  nos vimos en Tokio, su ciudad adoptiva. Ya que a los dos nos parecía un lugar sin demasiado encanto, fotogénico pero claustrofóbico, nos pasamos la semana de bar en bar, y un día fuimos a la montaña.  Ese año, poco a poco, dejamos de escribirnos hasta que ya no nos escribimos más.

  • Nombre: Number Girl.
  • Estilo: indie, rock.
  • Son: Shutoku Mukai, Kentaro Nakao, Hisako Tabuchi, Ahito Inazawa.
  • Estuvieron en activo entre 1995 y 2002.
  • Discografía: School Girl Bye Bye (1999), School Girl Distortional Addict (1999), Shibuya ROCK TRANSFORMED Joutai (1999), SAPPUKEI (2000), NUM-HEAVYMETALLIC (2002). A partir de Sappukei, estuvieron con Toshiba EMI.
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