Nuevo revival nipón: Thee 50’s High Teens y Kinoco Hotel

Hemos contado muchas cosas del garage nipón, aunque la escena es nutrida y siempre se puede contar más. Como recordatorio, un grupo conocido en estas latitudes es The 5678’s, favoritas del señor Quentin Tarantino, que las eligió como cabezas de cartel de la BSO de Kill Bill. En mi top 10 personal del mundo mundial se encuentran las salvajes Lulu’s Marble. Pero, alas, su historia terminó en tragedia (la muerte de Akko, la cantante) hace aproximadamente una década.

Ah, the show must go on…

En los últimos meses han salido a la luz varios trabajos que rinden tributo a la música y el cine de los primeros años 70. Uno de los más interesantes es Thee 50’s High Teens, de quienes ya os hablamos en Akane Indie. Tienen dos LPs y varios mini-álbums, el último de los cuales es End & Rond. El que oyes aquí es un tema de su disco Punch de Beat, que salió hace ya unos años pero que siguen promocionando, con un vídeo-clip hecho este verano (y si alguien me puede explicar el desenlace…).

Estos vídeos son un compendio de guiños al cine pinku, es decir, la serie B erótico-violenta que se popularizó hacia 1970. Las tribus urbanas femeninas, los chulos, la traición y la venganza como temas, los bares y la noche, el ilícito distrito de Kabukicho, las rajas de sandía, las botellas de Coca-Cola e incluso la viva imagen de Meiko Kaji en Female Prisoner.

Kinoco Hotel llevan un par de años en el filo de la navaja y, como se desprende de la calidad de su (post)producción musical y del vídeo que aquí te mostramos, tienen el apoyo de una mega-discográfica. Hoy hay una especie de “revival desde arriba” que, a golpe de promoción, empuja a bandas que evocan los Group Sounds (Group Sounds = beatlemanía en Japón) a las listas de éxitos. Existe asimismo un interés de las disqueras indie internacionales por fichar y promocionar a estos grupos. En Estados Unidos, el sello Tokyo No Records se encarga de ello. Su catálogo es un muestreo interesante de algunos de los nuevos sonidos garage japoneses.

Kinoco Hotel sigue y mejora la pauta de The Captains, otro grupo reciente de la casa Tokyo No Records, que viste a lo Sgt. Peppers y que tiene mucho éxito en Japón. Además de sonar muy bien en el disco, Kinoco Hotel saben manejarse en directo, con el hammond, voz y carisma de Marianne Shinonome como protagonistas. Pero no parecen haberse prodigado mucho. Por la falta de noticias frescas desde el lanzamiento de su primer disco a comienzos de este año, uno teme que el globo se desinflara antes de despegar. Esperemos que no. 「マリアンヌの憂鬱」 o Marinanne No Yuutsu (2010) está en Amazon que ni que fueran trufas, y en Play Asia a un precio más asequible.

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Más garage aquí:

http://akaneindie.com/2010/04/12/guitar-wolf-jet-rock-n-roll/

http://akaneindie.com/2010/04/11/5-6-7-8s-autentico-revival/

http://akaneindie.com/2010/04/25/54-nude-honeys-dominatrix-punk/

http://akaneindie.com/2010/07/23/thee-michelle-gun-elephant-un-circo-electrico/

Música y cine: de Kurosawa a Ishii (una recopilación)

Os presento un puñado de vídeos que demuestran la íntima relación que siempre ha existido entre la música pop-rock, en todas sus variantes, y el cine japonés. El período:  ca. 1950-1980.

YouTube quita vídeos continuamente, así que si alguno no está, por favor dejad un mensaje y busco otro para reponerlo.  Arigatou.

Antes del rock estuvo el jazz y entre los dos el boogie woogie. Akira Kurosawa lanzó a la fama a la que probablemente sea la primera estrella de la música popular nipona, Shizuko Kasagi, “la reina del boogie” de postguerra, en su celebrada “El ángel ebrio” (1948). Es un retrato de los bajos fondos tokiotas y una muestra brillante de la cultura decadente que acompañó a la ocupación estadounidense a partir de 1945.

Entre 1950 y 1965 la mayoría de los cantantes de rock japonés fueron también actores, y en general artistas todoterreno. Acaso el más popular de todos fue Kyu Sakamoto, discípulo de Elvis y hasta hoy el único cantante japonés que ha llegado al número uno del Billboard. Lo hizo en 1961 con la que en occidente conocemos como “Sukiyaki”. Este vídeo-clip me parece interesantísimo, por su precocidad y por la sordidez del contexto; un vídeo que, a fin de cuentas, estaba diseñado para ser visto por la familia americana de 1960:

Actores y/o músicos que derretían a las adolescentes en los primeros 60 se cuentan con los dedos de una mano. Me quedo con el polivalente Yuzo Kayama. Trabajó en películas de mucho éxito, como la serie del “Joven General” (Wakadaisho, 1961-65), destinada al público más voluble. Kayama también tocaba la guitarra. Y lo hacía muy bien, tanto que sus maestros, los Ventures, a quienes conoció en Japón, llegaron a decir de él que era lo mejor que habían visto nunca e incluso le versionearon. En este clip canta la genial “Boomerang Baby”. Es una de sus películas musicales:

 
 

Aquí lo tienes en Nubes dispersas (1967) (Miidaregumo) , un papel más serio, la última película del aclamado Mikio Naruse:

Siguiendo la estela de Help!, y sobre todo en emulación de los prefabricados Monkees, las discográficas niponas lanzaron al estrellato a The Tigers, el primer grupo en beneficiarse del look mod, el más famoso y seguramente el peor de todos los conjuntos de los 60. En 1969 grabaron“Smile For Me” para la película Hi! London, de la que eran protagonistas, y que usaron en un intento de abrirse camino en el mercado inglés. Pero en la Inglaterra de Cream y los primeros Led Zeppelin, el estilo de The Tigers había caducado. “Smile for me” fue escrita por los Bee Gees, que ya por aquel entonces apuntaban maneras.

The Tigers tuvieron alguna canción decente, a pesar de las apariencias, y sus filmes son documentos interesantes, aunque no dejen de ser un pastel.  Musicalmente hablando, lo mejor de Hi! London era la chica de la película, Kaori Kumi, pionera de la bossa nova nipona y actriz en un par de largometrajes de aquellos años. 

Ah, ellas… No hay cine sin esos heraldos de la inocencia y las buenas maneras domésticas. Lo cierto es que sexo es todo lo que emanaban, o sería sensualidad. Ya hemos visto a Shizuko Kasagi. Hubo otras, sobre todo a partir de 1960. Como ejemplo, la guapa Jun Mayuzumi cantando su éxitazo Black Room en 1968:

Y a partir de 1970 se popularizó el destape. En Japón fue mucho más artístico de lo que esa palabra sugiere -nada que ver con Pajares y Ozores, y a la par con Buñuel, si me preguntan sobre lo más logrado de esos años. Estudios como Nikkatsu y Toei comenzaron a invertir en el género rosa o pinku, que no sólo enseñaba las carnes sino que también nos agraciaba con generosas dosis de violencia gráfica. Reiko Ike y Meiko Kaji son quizás las actrices más conocidas de la década erótica de 1970. También hicieron discos aunque, hasta donde yo sé, no cantaran en las películas. Su estilo suele combinar las melodías más o menos tradicionales de Japón (el enka) con el soul afroamericano que estaba de moda entonces. Reiko Ike, la actriz:

Reiko Ike, la cantante, en toda su gloria:

Y, por fin, el punk, el espíritu de nada importa.  Sogo Ishii es su mejor representante. Para gusto de melómanos, Ishii era también músico, un músico penoso, pero músico a pesar de todo y en la mejor tradición punk. Su primera peli, “El instituto del pánico” (1978) -una historia de estudiantes alienados y con metralletas, que tan popular sería a partir de entonces- no estaba destinada al cine, aunque algún productor avizado adivinó su potencial y la adaptó para la gran pantalla:

Grabó sus siguientes películas con grupos de la época, como The Stalin y The Rockers, mezclándolos con actores semi-profesionales. Hoy son clásicos que nadie quiere perderse en los festivales y en las retrospectivas. Crazy Thunder Road, de 1980:

Y otro hito del cyberpunk, Burst City (1982):

La decadencia de Kurosawa y la de Ishii no son, al fin y al cabo, tan dispares.