Tsushimamire: la disección de Hello Kitty

¿Diez minutos de Tsushimamire? Sí, por favor. El trío de Chiba acaba de montar su propio sello, Mojor Records, y lo celebra con este single, que incluye las canciones “Giving Blood Song” y “Kitchen Drunker”. Por ahora, solo se vende en los conciertos, y no creo que vayan a venir aquí, o no inmediatamente. Lo que sí puedes y debes conseguir ya es su disco Sex on the Beach (2010) que salió en el décimo aniversario de la banda, y que es impresionante.

Como prueba de mi fanatismo, hace unos meses le hablé de Tsushimamire a la gitana que vende flores a la salida del parking de Fuencarral. Señalando a los auriculares me preguntó, “¿qué escuchas?” Yo le dije, “un grupo japonés, Tsushimamire.” Ella dijo, “ah… tu madre está en Zara.” Conoce a mi madre, que le da charla. Me vio un día hace quince años con ella, y cuando aparezco por Madrid -cada muchas lunas- siempre me reconoce. No me extrañaría que la próxima vez que me vea me diga: “Qué, ¿escuchando a Tsushimamire?”

Os he hablado de ellas antes, por ejemplo cuando incluí uno de sus vídeos entre los mejores de 2010. En ese post dije  que son el lado oscuro de Hello Kitty. Esto es a lo que me refería:

[Esto y mucho más en Hello Kitty Hell]

————

Visita su Web

———–

 

Electric Eel Shock + Peelander Z en Madrid 9/6/2010

Hay veces que abandonas un concierto con la sensación de que los cabezas de cartel erraron al elegir a sus teloneros. Ese fue el caso anoche. No me entiendas mal. No fueron malos, al contrario, muy al contrario. Y sí: Electric Eel Shock hicieron temblar los cimientos de la sala Gruta77 con sus riffs setenteros y su pacto con el diablo del heavy metal. Además, Peelander Z no tienen, hasta donde he podido comprobar, canciones memorables. Pero yo abandoné el concierto con una sonrisa de oreja a oreja, y fue gracias a los teloneros. Peelander Z es uno de esos grupos que divierten de principio a fin. Abrieron el concierto como si estuvieran tirando la casa por la ventana, es decir, como si quemaran las últimas mechas o como si no quedara todo un bolo por delante y pudieran permitirse el lujo de derrochar energía. Debo decir que desconocía por completo a este trío japonés afincado en Nueva York, así que todo era nuevo para mí. De hecho, había salido a cenar  y tenía previsto perdérmelos, pero cuando llegamos a la sala a las diez y media aún estaba vacía (diez, quince personas) así que tuvimos que esperar una media hora más. Y vaya si mereció la pena. Aparecieron enmascarados y vestidos con leotardos de fantasía, al son de “You Give Love a Bad Name” de Bon Jovi.  Sus nombres: Peelander Amarillo (voz y guitarra), Peelander Rojo (bajo), Peelander Verde (batería). A los veinte segundos Peelander Rojo había saltado del escenario -con su elevada tarima, la Gruta77 suponía un reto considerable- y se agitaba entre el público.

Peelander Z saltando a la comba.

Siguieron múltiples acrobacias, incluyendo una conga y un juego de bolos con Peelander Rojo haciendo el papel de bolo, y discursos divertidísimos de Peelander Amarillo. La sala no estaba llena pero lo suficiente como para que Peelander Rojo, el más atlético de los tres, reuniera a un grupo de entusiastas para lanzarse sobre ellos en un stage dive muy digno. Hubo invitaciones a tocar sus instrumentos y reparto de baquetas entre el público para hacer ruido al unísono. La percusión juega un papel importante en este grupo, algo que los amigos de los tambores (moi) aprecian mucho. Seguramente no fuera el único, pero salí del concierto medio enamorado de la Peelander Verde, no sólo por su guapura sino también porque le daba a la caja, los toms y el bombo con una intensidad que, con franqueza, dejó en un segundo plano al hombre-de-las-cuatro-baquetas, es decir, el famoso batería de los Electric Eel Shock. Una fiesta para los sentidos. Cuando terminaron su actuación salieron a disfrutar del concierto de los cabezas de cartel, en primera fila y cantando todas las canciones como tres seguidores más.

Electric Eel Shock

Repito que Electric Eel Shock tuvieron una gran noche, pero ni los mismísimos Black Sabbath de 1970 me habrían hecho olvidar a los teloneros.  Bueno, nos dicen en su Twitter @eelshock: “Probably the world’s worst food last night! Otherwise another great show. Thanks Madrid.” Así que cenaron en algún garito de mala muerte después del concierto. Lo siento mucho. Aparte de eso lo pasaron bien. Tienen mucha experiencia, tocan con fuerza y para ser un trío logran arrancarle sonidos a sus instrumentos que, efectivamente, recuerdan a los quintetos de heavy metal clásico. Aki es un gran guitarrista, dotado para los solos y los riffs, y con actitud rockera sobre el escenario. Llevaba una camiseta de su ídolo, Ozzy Osbourne,  y nos regaló una interpretación acelerada del uber-clásico “Iron Man”. El bajista mola y el batería tocó desnudo con un largo calcetín sobre sus partes impúdicas, como suele hacer.  La lista de temas fue también original y diferente. Tocaron canciones nuevas, aunque no faltaron las clásicas “Rock ‘n’ Roll Can Rescue the World”, “Bastard!”, “Lovin’ You” y “Scream For Me”, que cerró el bolo.

En fin, aún estás a tiempo de verlos. Barcelona 10/6 (Zac Club), Valencia 11/6 (Durango), Vitoria 12/6 (Helldorado). Este no es el concierto de 1 grupo + los teloneros, no, son 2 conciertos x el precio de 1.

Más información sobre Electric Eel Shock y su gira ibérica aquí.

No te pierdas nuestra entrevista a Aki.

Shonen Knife – Madrid 15/05/2010

Concierto Shonen Knife

Madrid, 15-5-10

Sala Gruta 77

Era 15 de mayo y noche de celebración. La gente venía con ganas, terminados los conciertos y las copas en otras partes de la ciudad. Muchos vendrían de la Gran Vía donde cien mil personas personas se concentraban para ver el espectáculo de cien mil personas viendo a otras tantas en un juego de espejos imposible. Yo mismo fui a la fiesta -en la Plaza de España había un escenario que esperaba a La Unión, me parece- y lo hice soportando con estoica dedicación mi fobia a las multitudes. Es decir, lo hice por dar gusto a mi acompañante, quien a su vez y por darme gusto me acompañaba a ver a Shonen Knife, un grupo del que ella nunca antes había oído hablar.

Naoko

Calculo que más de tres cuartos de la audiencia eran primerizos. Cuando Naoko (voz), Ritsuko (bajo) y Emi (batería) cruzaron el local antes del concierto, y aún vestidas de civil, nadie las reconoció. Es más, me parece que fui el único que señaló con el dedo, como un niño sin modales. Las acompañaba un tipo a quien ni miré ni vi, porque ni me interesaba ni llevaba las gafas puestas. Se paró delante de mí por un minuto, se giró un par de veces y di por sentado que era algún bloguero o un friki del internet, y que me había reconocido en una de las pocas fotos de moi que hay por el ciberespacio.  Se acercó, me preguntó y al cabo de un instante recordé. Era Pablo Navarro, gran amigo de la infancia a quien no veía desde antes de la guerra (por así decirlo) y que viajaba con Shonen Knife. Pablo -para mi sorpresa- es el cantante de Jugoplastika, el grupo que teloneó al trío de Osaka en Valencia y Barcelona. En esta ciudad, según parece, Shonen Knife despidieron a su road manager y se quedaron sin medio de transporte. Los de Jugoplástika se ofrecieron a traerlas a Madrid y así Pablo estaba de road manager improvisado en el concierto de Gruta 77, aunque en esta ocasión su grupo no tocara.

Las puertas abrieron a las 11, una hora indecente en cualquier otra parte del mundo pero normal in Spain, y los teloneros no salieron al escenario hasta media noche por lo menos. En dos palabras: en-algún-lugar-del-power-pop-cuyo-nombre-no-quiero-recordar aunque sonaran bastante bien, y aunque yo me impacientara porque sólo quería mi ración de  Shonen Knife. Además había venido conduciendo así que mientras esperaba me bebía una triste tónica a sorbos.

Ritsuko

A la una más o menos SK se subieron al escenario a colocar sus pedales, afinar sus guitarras y, en fin, todo aquello que suelen hacer los roadies. Shonen Knife mantienen los pies en la tierra, a pesar de ser un grupo de culto y de llevar galones como “la banda que Kurt Cobain adoraba”, “los Ramones japoneses”, “las herederas del pop-punk de los 80” y un sinfín de títulos honoríficos más. Como la vez anterior, nadie pareció tomar cuenta de su presencia y no hubo silbidos ni griterío de ninguna clase. La señal para empezar a aplaudir fueron los uniformes (diseñados por Atsuko, hermana pequeña de Naoko y batería original) que vestían la segunda vez que aparecieron sobre las tablas.

Entre los entendidos, que estiraban el cuello para ver mejor el fondo del escenario, se palpaba la curiosidad por conocer a la nueva batería. En un momento de la actuación hablé con el tipo que estaba a mi lado, quien demostró tener un conocimiendo enciclopédico sobre la historia de las baterías de Shonen Knife. Emi es joven, tiene 18 años, y toca con mucha energía y mucho ritmo. Es también muy dicharachera, la más abierta de las tres, a pesar de no llevar más de cuatro o cinco semanas en el grupo.

El concierto se abrió con el clásico “Twist Barbie” y siguió con una serie de temas de rigor: “Super Group”, “Sushi Bar”, “Banana Chips”… Se saltaron algunas de las melodías obligatorias en mi biblioteca como “I Wanna Eat Choco Bars” y “Catnip Dream“, la favorita de Jeff Buckley -aunque ésta por una vez no la compusiera Naoko sino la ex-bajista Michie Nakatani. Tocaron durante hora y media y se dirigieron al público constantemente, sonriendo y esforzándose por hablar en castellano. Naoko es una aficionada al tenis, deporte que practica un par de veces a la semana, y llegó a comentar en la lengua de Cervantes que hoy (es decir, ayer) jugaba Rafael Nadal en el torneo de Madrid y que le gustaba mucho el chaval. Además la voz cantante apuntó que no era la primera vez que venían a Madrid, como yo y todo el mundo creíamos, sino la segunda, diecisiete años después de su anterior visita. Gracias, thank you y arigato siguieron a casi cada canción. A medio camino se detuvieron y Naoko nos  presentó a Emi (el público: “Eeeeemi”, “Eeeeemi”), Emi presentó a Ritsuko (“guapa!” “guapa!”) y Ritsuko presentó a Naoko. Esta última, y sin duda porque la audiencia es caprichosa, se llevó una ovación algo más contenida, a pesar de ser la voz, compositora y único miembro original.  Las tres, en cualquier caso, lo dieron todo y fueron celebradas con frenesí por un público cada vez más entregado y, por sectores, cada vez más ebrio. Hubo varios intentos de stage diving, todos ellos femeninos. La única pega fue el sonido de las guitarras: me di cuenta con los teloneros de que parecían tener muy poco volumen, y el problema se repitió con Shonen Knife, aunque el bajo de Ritsuko es una maravilla y nadie pidió la hoja de reclamaciones.

Ritsuko, izq. - Emi, centro - Naoko, der.

Al terminar: cánticos futboleros, firma de CDs, fotos, camisetas. Las tres y media de la mañana y todo el mundo feliz y contento.

¿Estuviste en el concierto? ¡Déjanos tus impresiones!

No te pierdas la entrevista que le hicimos a Shonen Knife hace unas semanas.

Alive and Rising: póster de la gira europea de Zeni Geva

30 abril (BeCool) Barcelona.

4 mayo (La Boite) Madrid. KK Null en solitario.

6 mayo (Cotton Club) Bilbao. KK Null.

7 mayo (Matadero) Azkoitia. KK Null.

8 Mayo (La Faena) Madrid. KK Null

Las entradas son 12 euros anticipadas (Commercial Records, para las de Madrid) y 14 en taquilla.

Commercial Records

C/ Palma, 78

28015 Madrid

Tlf. 91 523 15 33

nacho@commercial-records.com

Más info en www.giradiscos.org y en el post anterior