KanZeOn: sonido y religión

http://vimeo.com/8845156

Cuando se trata de documentales sobre Japón, dos clases abundan: los musicales, y los que hablan de la convivencia entre tradición y modernidad. KanZeOn indaga en estos lugares comunes y aún así consigue ser estimulante. Dice la nota promocional que es «una exploración meditativa y sensorial del sonido, guiada por músicos budistas y sintoístas del sur de Japón.»  La religión es, pues, el lazo de unión entre todos estos elementos dispares: la quietud y el movimiento, la antigüedad y la vanguardia,  la ciudad y la montaña. Una buena prueba de ello es la presencia de Tatsumi Akinobu, un monje budista que además es un DJ de hip hop y un conocido beat boxer.

Los responsables de este proyecto son Neil Cantwell y Tim Grabham. El primero es un profesor, músico y filósofo experto en espiritualidad japonesa.  El segundo es un director de cine experimental y documentales.

La película viene también con una banda sonora llamada KanZeOn ReIndications, que incluye mixes y remixes de DJ tatsukiIamOmnikidkanevilWoobDJ ta2miescaladeGMC y shinekosei. Aquí puedes escuchar una muestra y una interesante entrevista con los dos directores.

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Más información aquí

A lo mejor te interesa: http://akaneindie.com/2010/07/25/madoka-mayuzumi-en-el-camino-de-santiago/

 

Take Away Shows: Black XS y La Blogothèque en Japón

Pensé en ir presentando los vídeos uno por uno, una vez a la semana. Pero creo que así es mejor: un pequeño puzzle de trovadores que se detienen a cantar perezosamente en lugares de paso, y en suburbios en los que nada ocurre.

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El cantautor multi-instrumental Shugo Tokumaru lleva en activo desde 2004, año en el que sacó su primer disco, Night Piece. Han seguido tres álbumes y giras con talentos de la talla de M. Ward y Animal Collective.

«Shugo walked alongside us, guitar in hand, keeping his silence as we became more and more disoriented. We were lost who knows where, and the whole time he kept a melancholy, somewhat adolescent look on his face.»

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El equipo de La Blogothèque se dedica semi-profesionalmente a esto, y se nota. Empezaron a capturar las músicas (indie) del mundo en 2003, y aunque la mayor parte de los vídeos estén grabados en París, tienen miles de kilómetros a sus espaldas. Ahora se han asociado a Black XS, un proyecto similar con todavía más proyección internacional: España, Turquía, Canadá, Reino Unido… son algunos de los países que han visitado. Pasaron por Barcelona, y capturaron a Polock en la playa y a Delafé en Montjuic. En abril de este año pernoctaron seis noches en Japón, entre Tokio y Yokohama, donde grabaron varios capítulos, incluyendo esta serie de cuatro.

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Zarigani $, o Zarigani Dollar, es un dúo de batería y bajo (Mizuki y Eri) enchufado a tres amplificadores. Tienen tanto de los rockeros Moja como de las excéntricas Afrirampo.

«… François looks at us with a bit of panic in his eyes. How do we expect to record in a diner full of amps, with waves of feedback filling the room? Primitively, Take-Away-style, he jokes. The Zarigani girls return while the microphones are being set up in every corner of the room, wearing outlandish sunglasses and ready to energize our jet-lagged team. Its close to one in the morning and were exhausted, but theyll revive us…»

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La única pega que le encuentro es que lo que vemos es indie en el sentido estricto, es decir, post-folk al estilo Arcade Fire. Hay excepciones (acabamos de escuchar a Zarigani $, sin ir más lejos) y aunque a mí también me cautivan las guitarras acústicas bucólico-urbanas, el proyecto parece musicalmente limitado. Por otro lado, la relativa monotonía consigue que lo que se pierde en variedad, se gane en coherencia.

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4-Bonjour Parties es un grupo de nueve miembros con dos trabajos en el mercado, uno de ellos sólo en iTunes.

«… After two timidly played songs, we found ourselves on a smaller, darker street lined with love hotels, and our fairly diffuse group became a tightly packed mob. In the meantime we’d become a big group of friends. 4 Bonjour Parties allowed themselves to play with a bit more spirit, people applauded enthusiastically, and for a moment it was pure Japanese magic, unassuming and sincere. Before long, however, we were interrupted by one of our new friends with news that the local Yakuzas didnt much like our little get-together. Back into the night…»

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El veredicto: es una iniciativa fantástica, quién sabe si la mejor serie de micro-documentales musicales que pululan por internet. Al pie de cada vídeo, como si fueran notas a pie de página, ofrecen breves explicaciones sobre las circunstancias de las grabaciones. Me parecen poemas en prosa y por eso aquí los reproduzco. Las imágenes son de gran belleza (el cámara no sólo «documenta» sino que vive allí donde va, dejando ver sus dudas y silencios y divagaciones) y en el aspecto técnico destaca la asombrosa calidad del audio.

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Lost in Found es el sexteto (en este vídeo quinteto) que forman un pelirrojo americano y cinco chicas tokiotas con medias de colores. Llevan haciendo su «dulce pop melódico» desde 2001.

«…And we werent meeting the loudest of groups in the middle of this great mass, either: Lost in Found, a collaboration between a redheaded American guy and four little Japanese girls in colorful tights, make homespun, romantic and delicate pop. After we asked a particularly loud sandwich vendor to quit his promotional hollering for a bit, Lost in Found began to sing through the noise of the city…»

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No dejes de visitar la web de Black XS ni la de La Blogothèque

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Japón y España, según Matthew Brown

Hoy sólo quiero compartir estos vídeos que me he encontrado en vimeo. 2010. Dos cámaras, un editor, dos viajes…

…primero a España…

…y luego a Japón.

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Madoka Mayuzumi en el Camino de Santiago

Hoy nos desviamos de nuestra ruta habitual para presentaros un aspecto diferente de la cultura alternativa nipona. Cuál sería mi sorpresa ayer cuando encendí la televisión para ver a Madoka Mayuzumi, la heroína del haiku moderno, en el Camino de Santiago. No tenía ni idea de que hubiera estado en España. Aprovechando que hoy es precisamente 25 de julio y año Jacobeo (y, bueno, santo de quien escribe esto) no quiero dejar escapar la oportunidad. Madoka Mayuzumi hizo 900 kilómetros de Camino en 48 días, entre Saint-Jean-Pied-de-Port y Santiago, en 1999. Poco después fue elegida para formar parte de esta ficción-documental, llamada originalmente Within the Way Without (2004), que dirigió Larry Boulting, produjo Antón Reixa, y que tuvo nada más y nada menos que al magistral Richard Attenborough en la narración. Además de Madoka, que comienza el Camino en primavera, tenemos a un viajero de invierno, que viene desde Holanda, a miles de kilómetros de distancia, y a una caminante brasileira, que anda seiscientos kilómetros en verano. Los tres se encuentran, hablan algo, meditan mucho y caminan más. La experiencia, por cierto, fue reflejada en un libro de nombre Hoshi no tabibito (2000), que más o menos se traduce como «la caminante de las estrellas».

Live House: notas desde el sótano

El año pasado se presentó un documental sobre el funcionamiento de los locales de conciertos en Japón. El asunto no es tan tedioso como suena, y seguro que dicho documental es interesante. Como en tantos otros aspectos, en lo que a música independiente en vivo se refiere el país nipón tiene su propia forma de hacer las cosas.

Los live houses son instituciones profundamente arraigadas en la cultura underground japonesa. Se remontan a la escena punk de mediados de los 70, cuando varios cafés músicales (en boga desde la década anterior) en los que ocasionalmente se celebraban conciertos se convirtieron en locales de música a tiempo completo, sin mesas ni sillas ni otro propósito que el concierto de cada noche. La inspiración la encontraron en lugares de sombra neoyorquinos como el CBGB, cuna artística de Ramones y Blondie entre otros. Aunque suene obvio, este cambio supuso una pequeña revolución, ya que nunca antes -ni en Tokio ni en Nueva York- había existido la posibilidad de disfrutar de un directo en un lugar cerrado, sin sentarse a tomar algo civilizadamente. El concepto dio lugar al apelotonamiento, una forma novedosa de comunión, y a posibilidades diabólicas como el stage dive y el mosh pit, que tampoco existían antes del punk.

Esta cultura subterránea floreció en Japón como en ningún otro país del mundo. Hoy se cuentan alrededor de 1000 (mil) live houses en el país, y tan sólo en Tokio hay en torno a cuatrocientos. Lo que los hace peculiares es su gestión: quien quiera tocar tiene que alquilar el local, no existen invitaciones, ni se toca gratis, ni se cobra por adelantado -al contrario, hay que pagar. Esto, que parece un atentado contra el patrimonio cultural digno de ser investigado por la UNESCO, crea sin embargo una escena musical vibrante. En primer lugar, los locales atraen a los grupos a diario, que literalmente les pagan el alquiler. Quien alquila el live house se asegura de no perder su inversión. A menudo, dos o tres bandas indie se ponen de acuerdo para tocar en una misma noche. Es un juego que suele ser de suma cero, y es un círculo vicioso. Las entradas, por la misma regla de tres, son bastante caras: unos 3000 yenes (25 euros o por ahí) por ver tocar a grupos sin disco, que normalmete verías en un bar por el precio de una cerveza. Pero la gente sigue yendo a los live houses cada noche, siete días a la semana. Un cálculo aproximado: dos grupos por local x cuatrocientos locales x siete noches = 5600 conciertos a la semana, sólo en Tokio.

Más info: http://www.live-house-movie.com/