Bo Ningen en Madrid 22/02/11

Hay un racimo de grupos japoneses que cuenta con el favor de la prensa británica, y no siempre por esnobismo. Mirar afuera es refrescante, incluso cuando se tiene en casa una escena tan fabulosa como la de allí. Bo Ningen es uno de los últimos en entrar en ese exclusivo club de caballeros que es la crítica musical en inglés, reservada normalmente al pop-rock anglo-americano y a los  Daft Punk de turno. ¿Qué aportan? Aunque vivan en Londres desde hace varios años, vienen de otro sitio e ignoran los estilos y las pautas. En pocas palabras, en un mar de modernos, Bo Ningen nadan a su aire. Por eso, el semanal The Sunday Times, hermano mellizo del Times que se publica a diario, incluye el primer LP de este cuarteto nipón (Bo Ningen, 2010) en el puesto noveno de su lista de los 100 mejores de 2010.

Velvet Underground y Black Sabbath y MC5. Hay algo «moderno» en ellos, también, algo de la infatuación general y (una pizca) exagerada por Joy Division. The XX, si se quiere. The Horrors, o por ahí. Y aún hay más: Tim Burton y la fiebre juvenil por las películas de terror. Lo que tengo que decir sobre ellos, en fin, ya lo dije hace algunas semanas aquí.

El concierto de anoche fue breve pero intenso. Cuarenta y cinco minutos de guitarras, tan altas y acopladas que son indistinguibles, y de ritmos de bajo que adormecen de puro psicotrópicos. La voz del cantante podría competir con la de Prince en tonalidad y la batería es sencilla y efectiva: cuatro tambores aporreados sin descanso. Tocaron unos cuantos temas de su nuevo disco, incluyendo el single, «Gasmask Rabbit», y una canción inédita que seguro suena bien en el estudio. Llegaron y se fueron a su hora. Esta noche los puedes ver en Barcelona. Luego regresan al Reino Unido, donde harán de teloneros de British Sea Power.

Antes del concierto pude conocer a Fernando Polanco de la Editorial Libertos, a quien le tenemos que agradecer la visita de Bo Ningen a España. Fernando los vio en Londres y, como ocurriera con los críticos ingleses, quedó cautivado y les organizó la gira.

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Bo Ningen | Gasmask Rabbit

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Hay padres desalmados que, en mitad de una sobremesa, apurando una botella de vino e incluso en perfecta sobriedad, le sueltan a sus hijos: «te concebimos en Ibiza escuchando a Black Sabbath.» O algo parecido. Es esa generación que empezó a retozar hacia 1968 y  que no se detuvo hasta principios de los 80, gracias, en parte, a su colección de vinilos.

[[[CRÓNICA: BO NINGEN EN MADRID, 22 FEB. 2011]]]

«Gasmask Rabbit,» el impresionante nuevo sencillo de Bo Ningen, evoca esa época y por ello es de los que invitan al tema. Este es un grupo de mucho bassline y mucho feedback, lo que significa que la función rítmico-reproductiva la suele cumplir el bajo. En «Gasmask Rabbit» se cambian los papeles y el instrumento  dominante es la guitarra, aunque allá por el minuto 2:40 el bajista toma las riendas.

Bromas aparte, hoy mismo, en NME, leía el obituario  de la magníficamente inclasificable Trish Keenan, voz del grupo británico Broadcast. Trish ha fallecido aún muy joven por motivo de una neumonía mal llevada y peor curada. El autor de la elegía, James McMahon, describe el sonido de Broadcast de manera brillante: «una aproximación contemporánea a la sensual oscuridad de The Velvet Underground.» Se me ocurre pensar que Bo Ningen pertenecen a la misma tradición artística.

Son psicodélicos y góticos y metálicos y modernos, todo al mismo tiempo.  Tienen su campo base en el sur de Inglaterra y hacen el  circuito establecido de los clubes y los pubs. En impecable inglés, se definen a sí mismos como un híbrido entre Faust y Fugazzi.  Para mí, están nominados al Oscar al Mejor Grupo de Herederos Naturales de Les Rallizes Dénudés. Es un cumplido.

Les Rallizes Denudes.

Primero, por esas largas cabelleras negras, lisas y brillantes, cubriéndoles el rostro igual que un chorro de alquitrán. Segundo, por la pose inmaculada, la pálida figura, casi transparente, de un yurei, es decir, un fantasma japonés: Sadako Yamamura saliendo del televisor cuando ya te creías a salvo de la ficción. Este es otro cumplido.

Sadako Yamamura en "Ringu" (Hideo Nakata, 1998)

Tercero -claro- por el sonido, que parte del garage más stoner (que le den por culo al público en los conciertos, tocan mirando a la pared, o en círculo) y se alarga en espirales hasta finales cósmicos a los que, dicen, nadie ha llegado antes, solo ellos. Un cumplido más.

Bo Ningen - MySpace

La buena nueva es que vienen a España en breve, de teloneros de un supergrupo llamado Big Sexy Noise, con la pionera del punk neoyorquino Lydia Lunch a la cabeza: el 22 de febrero en Madrid y el 23 de febrero en Barcelona.

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