Revista Eikyô: número 10 a la venta

Eikyo_Portada

Ha salido la revista Eikyô, como siempre llena de cosas interesantes: historia, cine, manga, arquitectura, origami, reseñas y por supuesto música. Esta vez he escrito sobre el mega-conjunto ska Shibusashirazu Orchestra. Se trata de una troupé de músicos, bailarines y actores que va de gira por los festivales del mundo. Aunque recuerda a otros grupos similares (empezando por Mano Negra en España) SO incorpora elementos originales. Por ejemplo, algunos de sus miembros evocan los movimientos del butō, el baile lento, catárquico y triste, desarrollado en Japón a raíz de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki. Y no deja de ser una fiesta. Compra Eikyô online.

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Retro retro retro (segunda parte)

Antes de empezar, no quiero dejar de recordarles que tengo un blog sobre música y cultura tailandesas. Es un proyecto paralelo, que espero crezca y tome forma esporádicamente, a golpe de post.

The Youngman Psychoblues Sazanami Records

Entonces, esta es la pregunta: ¿por qué nos pierde lo “retro”?

  1. Porque la música actual es la definición misma de vómito.
  2. Porque lo nuevo es, para la gente leída y sensible, una horterada.
  3. Porque alguna compañía diabólica decidió que nos gustaría, y nosotros dedicimos que sí, que nos gusta.
  4. Porque ser moderno es ser decadente de una u otra forma.

La respuesta seguramente sea una combinación de las cuatro. Siempre nos han gustado las ruinas, y todo el que hiciera la EGB (o en su defecto la ESO) sabe algo acerca del Renacimiento. La diferencia, dice Elisabeth E. Guffey en su libro sobre el tema, es que la moda “retro” no busca recrear tiempos remotos, sino aquello que sucedió hace apenas unos años. “Retro” se refiere al “pasado moderno”: es un retorno a días mejores, reales o imaginados, pero a la vez y sobre todo es la sospecha de que la actualidad está podrida por dentro. Es también una cuestión personal ya que nadie está satisfecho con lo que tiene o ve o tiene que soportar. Y se acaba creando un mito, es decir, una selección de cómodas verdades. Quien escribe sueña despierto con Etta James, The Shirelles y Sam Cooke. Todos ellos hicieron historia en los estudios de grabación, mientras carecían de derechos civiles en su país. Esto último no es “retro”.

Si hablamos de música, no está de más decir que a medidados de los años 70 ya hubo un revival rockabilly. El álbum Rock ‘n’ roll (1975) de John Lennon pertenece a ese movimiento. La historia de la música pop es un constante regreso a las raíces, y todo grupo que se precie afirma volver a los orígenes imberbes a partir del tercer o cuarto disco. El punk siempre fue un poco rock ‘n’ roll: un reclamo de las guitarras contra la música disco, una vuelta a Chuck Berry, al cuero y nihilismo de Marlon Brando en  Salvaje (1953). “Retro” es resistencia, pero también es globalización, imperialismo cultural o como quieran ustedes llamarlo. Significa añoranza de Estados Unidos en su plenitud, o de Londres en los años dorados del mod. En Japón, Elvis sigue vivo, como todo el mundo sabe. En 2006, cuando aún era primer ministro, Junichiro Koizumi visitó Graceland y se fue por bulerías delante de George W. Bush. 

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El punk japonés se formó en torno a homenajes deliciosamente camp: el antes conocido como Shogo Ishii (ahora Gakuryu Ishii) definió la escena en Crazy Thunder Road (狂い咲きサンダーロード, 1980) y Burst City (爆裂都市, 1982). Ambas cintas parecen un reflejo distorsionado de Grease (1978) James Dean en clave postmoderna, donde John Travolta se parodiaba a sí mismo en Fiebre del sábado noche (1977). El actor repetiría el esperpento en Pulp Fiction (1994). Su director, Quentin Tarantino, estaba destinado a ser el gran mecenas del “retro” nipón en Occidente. Las chicas de The 5.6.7.8’s, que empezaron su carrera vestidas de cuero al estilo de American Graffity (y este había sido otro revival setentero de 1955) se convirtieron en las estrellas de la BSO de Kill Bill, donde Tarantino rendía tributo a Lady Snowblood (1973) y a diecinueve películas japonesas más, la mayoría de los años 60 y 70.

Hay revivals rockabilly, así como referencias constantes a los años 80 y 90, pero casi todo el “retro” musical se remonta al periodo 1960-75. Y suele ser garage en mayor o menor medida. Su espíritu es alternativo, ya que rechaza la producción y se decanta por el arte rupestre de los Beatles en Hamburgo, aunque en verdad suena siempre a The Sonics. Si descontamos el punk, en Japón la subcultura de clubes minúsculos y música sucia dio comienzo en los años 90, justo cuando el llamado “milagro económico” tocaba a su fin. Con la crisis llegó una tendencia inédita: el rechazo de las marcas, el auge de las tribus, el triunfo del hikikomori. Para mí, eso es lo mejor del Japón contemporáneo: una juventud que se aprovecha de la abundancia acumulada por sus padres para vivir en los márgenes, haciendo música radical. Me gusta citar a Lulu’s Marble, porque fueron pioneras y porque fueron especiales. Lo más destacable de este renacer es que estuvo, y está, protagonizado por mujeres. Es, por lo tanto, muy diferente del original.

Hay un retro corporativo, sí. Es un truco de magia y consiste en hacerte sentir como en casa en el Starbucks. La producción musical en Japón avanzó a pasos de gigante a partir de los años 60, y en la década de los 80 se consolidó: hoy es infalible como el Papa, sin ruido de fondo ni rastro de los bocetos. Ya en 1980 el francés Jean Braudillard cargó contra la manera en que Hollywood estaba limpiando la historia con lejía, reproduciendo impecablemente otras épocas, de manera tan perfecta que solo contenían belleza. El gran Gatsby, un libro sobre la llamada Era de Jazz, en la versión cinematográfica de 2013, está lleno de Jay-Z, Jack White y Lana del Rey. Un exceso de jazz no habría funcionado igual en la taquilla. En Japón el “retro” corporativo empieza en la cultura de ídolos, que presenta a niñas vestidas de colegialas y arranca las lágrimas de los oficinistas con una o dos cervezas de más. Hay algo siniestro en todo ello, y no por el uso de Lolita solamente, sino también porque sabemos que detrás de las bambalinas hay gente con MBA’s, calculando gustos y hábitos y tendencias, reinventando la memoria del consumidor y vendiéndosela después.

Y hay un “retro” independiente, que logra hacer de un hobbie ―un fetiche, una adicción― un negocio de suma cero. Es invariablemente modesto, vocacional y sin más pretensiones que satisfacer el deseo de cada uno. En Japón existen cientos o acaso miles de bandas garage, que tocan en las horas libres, y que publican discos periódicamente. Todas rinden homenaje a los Group Sounds (el sonido Beatles de 1966) y al Pinky Violence (el soul lleno de sexo y violencia de 1971). Las discográficas grandes suelen huir despavoridas, a no ser que los grupos sean demasiado guapos y demasiado irresistibles. Hasta que dejan de vender y los despiden. Es el caso de Kinoko Hotel y The Captains. Las discográficas independientes los adoran. El sello Sazanami es ya un heraldo del falso pop sesentero, en el mejor sentido posible. Y celebra estos días diez años de vida. Esa es más o menos la edad del “retro” en su última generación, entre White Stripes y Mumford & Sons. El jefe de Sazanami, Gaku Kamachi, tiene mucho sentido del gusto, y lo aprovecha para diseñar portadas deliciosas: coger el disco, tocarlo, es lo mismo que abrir un libro. Es un placer innecesario en la era digital. Es una perversión, de nuevo en el mejor sentido posible. En Japón se llama natsukashiiEsto es, nostalgia.

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¿Cómo empezó Sazanami?

Mi grupo (Goggle-A) estuvo con Sony hasta finales de 2002. Pero vendíamos poco para estar en una discográfica grande, así que nos despidieron. Y se me ocurrió que era un buen momento para fundar nuestro propio sello independiente. Además, yo tenía contantos con bandas y locales en muchas ciudades de Japón, y en el extranjero también.

Me encanta la música de los 60, sobre todo la japonesa: Group Sounds, Eleki (surf-rock made in Japan) y Cover Pops (las versiones del pop británico, que empezaban haciendo casi todos los grupos). Y me encantan las letras de Kenji Sazanami. Fue un gran poeta (un poco loco, eso sí) de los años 60. Adaptó canciones extranjeras al japonés. Fue muy importante en la historia de la música nipona. [No hace falta que lo diga: Kenji Sazanami se llamaba en realidad Shoo Kusano, y en los sesenta descubrió que podía combinar sus conocimientos de inglés con el negocio de compra-venta de derechos de autor, y tradujo al japonés cientos de éxitos estadounidenses, para ser cantados casi siempre por vocalistas femeninas]. Sazanami significa “onda” en japonés. Así que el nombre era perfecto para un sello como el nuestro.

¿Vendéis muchos discos en el extranjero?

La mayoría los vendemos en Japón. Pero hay locos de los años 60 que compran por correo. Algunos títulos están disponibles en iTunes o plataformas similares. También vendemos bastante cuando uno de nuestros grupos sale a otro país.

¿Por qúe crees que la gente se interesa por la música “retro”?

No lo sé, pero creo que hoy en día la gente puede escuchar cualquier cosa a través de internet. El sonido vintage es muy bueno, la tecnología digital no ha logrado superarlo.

¿Compras vinilos en Japón? ¿Cuáles son tus grupos favoritos?

Sí, pero no soy un coleccionista obsesivo. Me gustan muchos grupos, por ejemplo: The Spiders, The Carnabeats, The Outcast, The Dynamites, Takeshi Terauchi and the Blue Jeans, Yuzo Kayama, Mieko Hirota y por supuesto Kenji Sazanami. [Japón años 60]. Entre los occidentales: Beatles, Rolling Stones, The Who, The Zombies, The Hollies, Beach Boys, The Ventures, Rita Pavone, Brenda Lee etc. Y me gusta Rita Chao [la diva hongkonesa] también.

El ruido y las furias

Volvemos al ruido. En Japón son bastante comunes las colaboraciones de veteranos noisicians con jóvenes promesas de la nueva improvisación. Es una fórmula que funciona muy bien en directo -no tanto en los discos- y que puede verse cada noche en los tugurios más selectos de Tokyo. Suma de dos. A ellos les sirve para articular su cacofonía y fealdad a través del estético talento femenino. A ellas, el japanoise les otorga algo de sustancia, algo del pétreo misterio de los músicos antiguos. Tres ejemplos.

Ami Yamasaki & Keiji Haino. El fundador de Lost Aaraaf, fantasmagórico desde circa 1970, ha trabajado con casi todo el mundo que merece la pena escuchar en Japón. Más allá del pop-rock, claro. Ami Yamasaki es artista vocal, fotógrafa, pintora, directora de cine. Lady Jane es un lujo de local.

Eiko Ishibashi & Masaya Nakahara. Eiko, educada clásicamente en el piano y selváticamente en muchos otros instrumentos, es una de las revelaciones de mi discoteca. La descubrí la Navidad pasada y no he parado de escucharla. Masaya Nakahara, a quien le gusta retorcer controles y hacer ruido analógico, es el alter ego de Hair Stylistics aka Violent Onsen Geisha. De nuevo en Lady Jane.

Pikachu & Makoto Kawabata. La colaboración más tradicional de las tres. Dos músicos de noise-rock, psicodélico o espacial, con una historia que se remonta a por lo menos 2005.  La ex-Afrirampo es una gran batería y actriz, y emana carisma. El líder de Acid Mothers Temple hace lo único que sabe hacer, feedback, y lo hace muy bien. En breve, Pika y Makoto empiezan una larga gira por los Estados Unidos. Abajo incluyo las fechas, por si flotas en nubes psicotrópicas en aquella parte del mundo.

Abril 28 Los Angeles CA, Women of Crenshaw
Abril 29 San Francisco CA, Hemlock Tavern
Abril 30 Portland, OR
Mayo 01 Seattle WA, Josephine
Mayo 04 Minneapolis, MN, MEDUSA
Mayo 05 Madison, WI
Mayo 06 Chicago, Il, Rubens Palace
Mayo 07 Detroit, MI, Scrummage Fest
Mayo 08 Cleveland, OH, Boo Box
Mayo 09 Bard College w/ bubbly mommy gun, quiet hooves
Mayo 10 Boston, MA w/ bubbly mommy gun, quiet hooves
Mayo 11 Providence
Mayo 12 New York
Mayo 13 Brooklyn, NY w/ bubbly mommy gun, quiet hooves
Mayo 14 Baltimore, MD, Floristree
Mayo 15 Richmond, VA, w/ caves caverns
Mayo 16 Chapel Hill, Night Light
Mayo 17 Athens, GA, Nasty World w/ bubbly mommy gun
Mayo 18 Atlanta, GA, 529 w/ bubbly mommy gun
Mayo 19 Pensacola, FL
Mayo 20 New Orleans, LA
Mayo 21 Austin, TX
Mayo 22 Las Cruces
Mayo 23 Albuquerque, NM
Mayo 24 Phoenix, AZ
Mayo 25 San Diego, CA
Mayo 26 Los Angeles, CA

Además, lo último que supe, hace una semana, es que aún estaban buscando alojamiento y/o promoción. Interesados escriban aquí: partypartypartners@gmail.com

La buena obra de la semana: compra Quakebook, una serie de relatos y confesiones y visiones de primera mano de la tragedia japonesa.

Bo Ningen en Madrid 22/02/11

Hay un racimo de grupos japoneses que cuenta con el favor de la prensa británica, y no siempre por esnobismo. Mirar afuera es refrescante, incluso cuando se tiene en casa una escena tan fabulosa como la de allí. Bo Ningen es uno de los últimos en entrar en ese exclusivo club de caballeros que es la crítica musical en inglés, reservada normalmente al pop-rock anglo-americano y a los  Daft Punk de turno. ¿Qué aportan? Aunque vivan en Londres desde hace varios años, vienen de otro sitio e ignoran los estilos y las pautas. En pocas palabras, en un mar de modernos, Bo Ningen nadan a su aire. Por eso, el semanal The Sunday Times, hermano mellizo del Times que se publica a diario, incluye el primer LP de este cuarteto nipón (Bo Ningen, 2010) en el puesto noveno de su lista de los 100 mejores de 2010.

Velvet Underground y Black Sabbath y MC5. Hay algo “moderno” en ellos, también, algo de la infatuación general y (una pizca) exagerada por Joy Division. The XX, si se quiere. The Horrors, o por ahí. Y aún hay más: Tim Burton y la fiebre juvenil por las películas de terror. Lo que tengo que decir sobre ellos, en fin, ya lo dije hace algunas semanas aquí.

El concierto de anoche fue breve pero intenso. Cuarenta y cinco minutos de guitarras, tan altas y acopladas que son indistinguibles, y de ritmos de bajo que adormecen de puro psicotrópicos. La voz del cantante podría competir con la de Prince en tonalidad y la batería es sencilla y efectiva: cuatro tambores aporreados sin descanso. Tocaron unos cuantos temas de su nuevo disco, incluyendo el single, “Gasmask Rabbit”, y una canción inédita que seguro suena bien en el estudio. Llegaron y se fueron a su hora. Esta noche los puedes ver en Barcelona. Luego regresan al Reino Unido, donde harán de teloneros de British Sea Power.

Antes del concierto pude conocer a Fernando Polanco de la Editorial Libertos, a quien le tenemos que agradecer la visita de Bo Ningen a España. Fernando los vio en Londres y, como ocurriera con los críticos ingleses, quedó cautivado y les organizó la gira.

Más crónicas aquí:

Aquí puedes ver fragmentos en vídeo con la peor calidad posible.

Nisennenmondai: el efecto 2000

Con estas salían Radiohead en Twitter hace unas horas, dejando al público en vilo, sobre todo al japonés. El tweet insinuaba un misterioso concierto callejero en Shibuya (Tokio), en la víspera del lanzamiento de The King of Limbs. Luego la banda oxoniana se ocupó de desinsinuar (o desmentir) los rumores a través de NME. Según parece, el evento estaba planeado pero se canceló  en el último minuto por riesgo de avalancha, pandemonio y pánico mortal. Aun así la gente, siempre dispuesta  a perder los papeles, se ha acercado en masa al lugar del anti-concierto.

Esta entrada celebra lo nuevo de Radiohead, que felizmente se parece a Kid A, para muchos el mejor disco de la década pasada, y para mí también. Alrededor del año 2000 cientos o miles de bandas brotaron, cual champiñones alternativos, inspiradas en ese álbum. Y entre todas las canciones, la más emulada  fue “The National Anthem”, una espléndida tortura musical. En Japón, la cogieron e hiceron cosas como esta:

Nisennenmondai suenan al año 2000. Su nombre, de hecho, se refiere al famoso cambio de dígitos en la fecha de los ordenadores: ese riesgo de avalancha, pandemonio y pánico mortal que no lo fue, o no más que cualquier otra fiesta de Nochevieja. Nisennenmondai son tres, Sayaka Himeno (batería), Yuri Zaikawa (bajo) y Masako Takada (guitarra).  Su primer disco llevó por título Sorede Souzousuru Neji (2004) y desde entonces han publicado cuatro o cinco más, así como un DVD en directo. Se han ganado los elogios de próceres del indie de la altura y excelencia de Battles y Lightning Bolt. La repetición es lo suyo. Visita su MySpace.