Emy Jackson & The Smashmen (1965)

La escuela yeyé japonesa es muy nutrida, y sería complejo escoger una voz que la representara. Emy Jackson es una de las más peculiares, pues no cantaba en japonés. Y sobre todo, no era japonesa.

Nació en Essex (Inglaterra) con el nombre de Emy Eaton, y cuando aún era una niña su familia se mudó a Yokohama. Esta ciudad portuaria era “el Liverpool japonés“: por allí entraban las importaciones del otro lado del Océano Pacífico, allí estaban las bases militares estadounidenses más importantes, y en sus clubes actuaban los pioneros del pop y el rock ‘n’ roll nipón. En Yokohama, pues, Emy Eaton aprendió la lengua y se convirtió en una especie de mestiza (hafu) cultural.

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Esta circunstancia le ayudó a conseguir, a los dieciocho años, un trabajo como pinchadiscos en un programa de radio local. Al igual que pasó con otras solistas de la época, Emy Jackson fue descubierta de casualidad, mientras canturreaba una canción. La melodía fue captada por los micrófonos de la emisora y las noticias de su talento llegaron a oídos del jefe de Columbia Records en Japón, Akira Izumi. Este no tardó en apadrinar a la joven británica, animándola a que interpretara temas japoneses en inglés, una estrategia comercial inédita. A pesar de que llevara media vida en Japón, Columbia lanzó a Emy a través de la filial CBS, dedicada a artistas “importados”.

Su primer gran éxito fue “Crying in a Storm” (涙の太陽, abril de 1965), compuesto por su profesor de canto Yasutoshi Nakajima. Desde el punto de vista artístico, lo más interesante es la melódica instrumentación: todavía surf -los Beatles aún tardarían un año en aterrizar en Tokio- pero ya sin duda pop. La banda es The Smashmen, un combinado de músicos de estudio que iban y venían, con la excepción de un coro de cantantes filipinos, que acompañaría a Emy Jackson durante el resto de su carrera. A “Crying in a Storm” le siguieron ocho sencillos entre 1965 y 1966, todos ellos escritos originalmente en japonés por Nakajima.

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Emy Jackson fue conocida e imitada en toda Asia. Rita Chao, la solista más famosa de Singapur en los años 60, saltó a la fama con dos versiones de “Crying in a Storm”, una en inglés y otra en mandarín. En Japón, la estrategia lingüística funcionó: Emy Jackson no fue la primera en superar la barrera del millón de álbumes vendidos, pero sí la primera en hacerlo cantando en inglés. En 1973 se retiró, compró un pequeño restaurante a las afueras de Yokohama y desapareció de la escena musical con la misma fugaz elegancia con la que había entrado en ella.

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