“Hair” en Tokyo, 1969-70

“Como el resto de las capitales modernas del mundo, el Tokyo de finales de los años 60 fue sacudido por una extraña mezcla de activismo político y apatía lisérgica. El descontento generacional se extendía por todo el país desde principios de la década. El motivo principal de la discordia era la amistad nipona con los Estados Unidos (la Guerra de Corea, en efecto, aún coleaba en la prensa y los discursos políticos en 1960) y a este se añadió la subida de las tasas universitarias en 1963. No sería hasta 1969, sin embargo, cuando la protesta alcanzó su ápice. Ese año, doscientas universidades, que ahora levantaban el brazo contra la íntima colaboración de su gobierno con Washington en la Guerra de Vietnam, estaban en huelga indefinida. Miles de jóvenes ociosos se arremolinaban en tribus (zoku) o mariposeaban en soledad con un libro de Hermann Hesse en el bolsillo. Las Noticias vivían en un estado permanente de pánico moral. Una de sus principales preocupaciones eran los denominados futen-zoku, o tribu de vagabundos. Estos jóvenes se juntaban en los pequeños parques del distrito de Shinjuku, vestían de manera estrafalaria y esnifaban pegamento. Surgieron (o fueron etiquetados) en el verano de 1967 y su número fue en aumento según cerraban, una a una, las universidades. Una de las vertientes políticas de la negligencia y el abandono era la Federación Japonesa de Asociaciones Estudiantiles, conocida como Zengakuren. De raíz anarquista, en el sentido práctico del término, este informe y gigantesco movimiento cuyos tentáculos penetraban todas las facultades, contaba con muchos músicos en sus filas. Y a principios de los años 70, igual que sucedió en todo el mundo, el Zengakuren desembocaría en varias demostraciones de terrorismo real.

No todo eran rostros errantes y/o consignas que, escritas con prisa, se apelotonaban hacia el final de las pancartas. Había también una razón de ser “festiva”, una manera peculiar de presentarse en público. Japón se apabulló ante la llegada a la capital del musical Hair, que aterrizó con mucha fanfarria, cual nave extraterrestre, a finales de 1969. A su alrededor se congregaron una infinidad de zombis, curiosos, drogadictos y pordioseros en general. No sería exagerado decir que el casting y los ensayos de Hair, entre finales de 1969 y principios de 1970, se convirtieron el epicentro de la cultura hippie japonesa. Entre los actores o músicos en el plantel definitivo estaban, por cierto, varios miembros de los Group Sounds, incluyendo Paul Okada de The Carnabeats. El musical prometía éxito, pero la abundancia de sustancias químicas (los camerinos eran la farmacia de Japón) llevó a una prematura clausura, en febrero de 1970. Para entonces, Hair había engullido los mayores talentos del underground nipón (incluyendo a músicos, productores y empresarios) y los había expulsado al mundo en combinaciones maravillosas e irrepetibles, como fuegos de artificio. A partir de febrero de 1970, los hippies habían muerto y el rock cobraba vida.”

Este es un extracto del libro Rokku. Salvo dos, el resto de las imágenes son inéditas. Me las cedió muy amablemente Paul Okada, de los Carnabeats. Aquí le puedes ver hace dos años, celebrando el 40 aniversario de Hair. Más información sobre la BSO aquí.

Portada de "Hair" (en japonés)

El productor, Bertrand Castelli

Parte del plantel, japonés-americano

Tadao "Paul" Okada

Okada cantando "Sodomy"

Mikiko Shiba, Katsumi Kahashi y la Tribu

Jim Sherman, el director

Okada, Mark Horiuchi, Cy You Chen y otros

Ryusaku Shinsui, Katsumi Kahashi y la Tribu

Finale: "Let the Sunshine In"

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