Carta a Pitchfork de primero. De segundo Mass of the Fermenting Dregs. De postre World’s End Girlfriend

Queridos amigos de Pitchfork:

En los últimos días, a través de Twitter y Facebook, me han llegado varios enlaces a vuestra web. Eran críticas de discos, no todas malas pero, ay, siempre maliciosas. Lo que me ha recordado el sincero desprecio que le tengo al tipo de periodismo musical que a menudo practicáis. Es más, me pregunto si el estilo Pitchfork puede ser el motivo por el cual los músicos enferman sólo de pensar en la proximidad de un periodista. No sé, igual es muy aventurado pensarlo. Quien me conoce sabe que odio a Los Planetas (un grupo de por aquí) y a Oasis, pero soy consciente de que es algo caprichoso… Bueno, odio a Oasis porque hacen música para hooligans y a Los Planetas los odio porque sí. Pero ésta no es una opinión lo que se dice razonada, la uso cuando me aburro para provocar al personal en los foros de internet y para impresionar a las chicas en los  guateques (un tipo de fiesta en la que bailamos y bebemos Mirindas). En el fondo  sé que si tuviera que escribir una crítica de sus discos (sobre todo de Oasis) les encontraría más méritos que pegas. Apreciados colegas, una cosa es tener sentido del humor y del sarcasmo y otra cosa es ser viperino. Una cosa es una mala crítica y otra cosa es una mala crítica con mala leche y pedantería. ¿Cuál es el propósito? En Akane Indie pensamos que si hemos abierto un espacio a la música alternativa es porque nos gusta, porque si no nos gustara hablaríamos de Justin Bieber y Lady Gaga, que también molan, pero no tanto como Britney, que es la Virgen María. Ser un trol, un cínico y un esnob cuando se habla de indie es ponerse del lado del enemigo. En fin, no me extenderé, con todo el cariño del mundo os pido que, por favor, en el futuro no seáis tan gilipollas.

Un fuerte abrazo,

Jaime

El párrafo anterior es bastante gratuito, pero me he desahogado. Y bueno, me sirve para presentar lo nuevo de Mass of the Fermenting Dregs y World’s End Girlfriend. Ambos han visto su fama crecer y multiplicarse en los últimos meses y, como resultado, han recibido críticas templadas. La  prensa especializada, los blogueros y los fans más acérrimos están de acuerdo (60/40 más bien) en que éste no es el mejor momento musical de ninguno de los dos grupos. Sobre Mass of the Fermenting Dregs debo decir que me gustan mucho y que incluso decoran mi laptop, así que tengo prejuicios. Han firmado con una disquera grande y esto se nota en su música y en su imagen, ahora más optimistas. El título del álbum ゼロコンマ、色とりどりの世界 se traduce como “Cero coma, mundo de colores”, y es su primer disco grande. Es lo que tiene un contrato de este tipo, que a uno le permite dedicarse a la música a tiempo completo pero a cambio implica ciertas obligaciones. Yo me alegro por MOTFD, sobre todo por el asunto laboral.  Y además me inclino por pensar que ellos mismos querían renovar su imagen y que no es una decisión basada en el yen: podrían haber elegido un título en inglés y no lo hicieron.  Aunque me da pena que hayan abandonado tan pronto la sutil oscuridad de sus comienzos, sigue siendo uno de mis grupos nuevos favoritos, y no puedo hacer más que recomendarlo.

A mucha gente que no lo conocía le gusta.  De eso se trata, de ganar audiencia, cosa buena, aunque alguno de los veteranos ande medio triste. Lo mismo sucede con World’s End Girlfriend. A finales de 2009 la revista Time Out (Tokio) incluía a WEG, el proyecto en solitario de Katsuhiko Maeda, en el selecto grupo de 5 artistas japoneses que habría que tener en cuenta en 2010.  De los otros cuatro (Molice, DadaD, LAZYgunsBRISKY, Natccu) ya os hemos hablado. A Molice y DadaD incluso les hemos entrevistado. Nos faltaba WEG, el más original de todos: es el único que no se apoya en las guitarras tradicionales, el único que no es mujer y el único que antes de 2010 tenía una larga carrera, con nueve álbumes publicados desde el año 2000. Era un músico de culto, eso sí. Quizás alguien en la redacción de Time Out escuchó un adelanto de Seven Idiots, el décimo disco, y así pudo predecir que WEG estaría en boca de muchos este año.  “Les Enfants du Paradis” es  la canción que abre Seven Idiots, y en efecto es muy buena y muy pegadiza. El sonido de WEG siempre se ha caracterizado por la mezcla de música clásica y electrónica. Su nuevo trabajo tiene más de lo segundo que de lo primero. Con ayuda de los sintetizadores WEG se ha vuelto mucho más alegre, más bailable, menos soñoliento. Habrá que esperar al próximo disco, a ver qué ocurre. Hasta entonces, cuando nos den punzadas de nostalgia podemos  acudir a piezas tan exquisitas como ésta:

  • World’s End Girfriend, website.

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