Música y cine: de Kurosawa a Ishii (una recopilación)

Os presento un puñado de vídeos que demuestran la íntima relación que siempre ha existido entre la música pop-rock, en todas sus variantes, y el cine japonés. El período:  ca. 1950-1980.

YouTube quita vídeos continuamente, así que si alguno no está, por favor dejad un mensaje y busco otro para reponerlo.  Arigatou.

Antes del rock estuvo el jazz y entre los dos el boogie woogie. Akira Kurosawa lanzó a la fama a la que probablemente sea la primera estrella de la música popular nipona, Shizuko Kasagi, “la reina del boogie” de postguerra, en su celebrada “El ángel ebrio” (1948). Es un retrato de los bajos fondos tokiotas y una muestra brillante de la cultura decadente que acompañó a la ocupación estadounidense a partir de 1945.

Entre 1950 y 1965 la mayoría de los cantantes de rock japonés fueron también actores, y en general artistas todoterreno. Acaso el más popular de todos fue Kyu Sakamoto, discípulo de Elvis y hasta hoy el único cantante japonés que ha llegado al número uno del Billboard. Lo hizo en 1961 con la que en occidente conocemos como “Sukiyaki”. Este vídeo-clip me parece interesantísimo, por su precocidad y por la sordidez del contexto; un vídeo que, a fin de cuentas, estaba diseñado para ser visto por la familia americana de 1960:

Actores y/o músicos que derretían a las adolescentes en los primeros 60 se cuentan con los dedos de una mano. Me quedo con el polivalente Yuzo Kayama. Trabajó en películas de mucho éxito, como la serie del “Joven General” (Wakadaisho, 1961-65), destinada al público más voluble. Kayama también tocaba la guitarra. Y lo hacía muy bien, tanto que sus maestros, los Ventures, a quienes conoció en Japón, llegaron a decir de él que era lo mejor que habían visto nunca e incluso le versionearon. En este clip canta la genial “Boomerang Baby”. Es una de sus películas musicales:

 
 

Aquí lo tienes en Nubes dispersas (1967) (Miidaregumo) , un papel más serio, la última película del aclamado Mikio Naruse:

Siguiendo la estela de Help!, y sobre todo en emulación de los prefabricados Monkees, las discográficas niponas lanzaron al estrellato a The Tigers, el primer grupo en beneficiarse del look mod, el más famoso y seguramente el peor de todos los conjuntos de los 60. En 1969 grabaron“Smile For Me” para la película Hi! London, de la que eran protagonistas, y que usaron en un intento de abrirse camino en el mercado inglés. Pero en la Inglaterra de Cream y los primeros Led Zeppelin, el estilo de The Tigers había caducado. “Smile for me” fue escrita por los Bee Gees, que ya por aquel entonces apuntaban maneras.

The Tigers tuvieron alguna canción decente, a pesar de las apariencias, y sus filmes son documentos interesantes, aunque no dejen de ser un pastel.  Musicalmente hablando, lo mejor de Hi! London era la chica de la película, Kaori Kumi, pionera de la bossa nova nipona y actriz en un par de largometrajes de aquellos años. 

Ah, ellas… No hay cine sin esos heraldos de la inocencia y las buenas maneras domésticas. Lo cierto es que sexo es todo lo que emanaban, o sería sensualidad. Ya hemos visto a Shizuko Kasagi. Hubo otras, sobre todo a partir de 1960. Como ejemplo, la guapa Jun Mayuzumi cantando su éxitazo Black Room en 1968:

Y a partir de 1970 se popularizó el destape. En Japón fue mucho más artístico de lo que esa palabra sugiere -nada que ver con Pajares y Ozores, y a la par con Buñuel, si me preguntan sobre lo más logrado de esos años. Estudios como Nikkatsu y Toei comenzaron a invertir en el género rosa o pinku, que no sólo enseñaba las carnes sino que también nos agraciaba con generosas dosis de violencia gráfica. Reiko Ike y Meiko Kaji son quizás las actrices más conocidas de la década erótica de 1970. También hicieron discos aunque, hasta donde yo sé, no cantaran en las películas. Su estilo suele combinar las melodías más o menos tradicionales de Japón (el enka) con el soul afroamericano que estaba de moda entonces. Reiko Ike, la actriz:

Reiko Ike, la cantante, en toda su gloria:

Y, por fin, el punk, el espíritu de nada importa.  Sogo Ishii es su mejor representante. Para gusto de melómanos, Ishii era también músico, un músico penoso, pero músico a pesar de todo y en la mejor tradición punk. Su primera peli, “El instituto del pánico” (1978) -una historia de estudiantes alienados y con metralletas, que tan popular sería a partir de entonces- no estaba destinada al cine, aunque algún productor avizado adivinó su potencial y la adaptó para la gran pantalla:

Grabó sus siguientes películas con grupos de la época, como The Stalin y The Rockers, mezclándolos con actores semi-profesionales. Hoy son clásicos que nadie quiere perderse en los festivales y en las retrospectivas. Crazy Thunder Road, de 1980:

Y otro hito del cyberpunk, Burst City (1982):

La decadencia de Kurosawa y la de Ishii no son, al fin y al cabo, tan dispares.

3 pensamientos en “Música y cine: de Kurosawa a Ishii (una recopilación)

  1. Burst City no me decidi a verla todavía. Si te gusta el genero de moteros pandilleros hay un par que eran unos cracks. Hiroshi Tachi e Iwaki Koichi aparte tenian grupos musicales respectivamente. Los “Cool” y ·”Carol” tambien salieron en bastantes películas tanto ellos como sus canciones. Lo que creo que no hay mucha información al respecto que no sea en Japonés…

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